sábado, 22 de septiembre de 2012

Filosofía en el Tocador (Marqués de Sade) (Fragmento)


EL CABALLERO: No te ocultaré mis extravagancias con él; tienes demasiada inteli-
gencia para censurarlas. De hecho, me gustan las mujeres, y sólo me entrego a estos gus-
tos extravagantes cuando un hombre amable me acosa. No hay nada que no haga enton-
ces. Estoy lejos de esa altanería ridícula que hace pensar a nuestros jóvenes mequetre-
fes que hay que responder con bastonazos a proposiciones semejantes; ¿es el hombre
dueño de sus gustos? Hay que compadecer a quienes los tienen singulares, pero no in-
sultarlos nunca; su error es el de la naturaleza; no eran dueños de llegar al mundo con
gustos diferentes, como nosotros no lo somos de nacer patituertos o bien hechos. Ade-
más, ¿os dice un hombre algo desagradable al testimoniaros el deseo que tiene de gozar
de vosotros? Indudablemente, no: es un cumplido que os hace; ¿por qué, pues, respon-
der entonces con injurias o insultos? Sólo los tontos pueden pensar así; jamás un hom-
bre razonable hablará de esta materia de modo distinto a como yo lo hago; pero es que
el mundo está poblado de sandios imbéciles que creen injuria el declararles que uno los
encuentra idóneos para los placeres, y que, echados a perder por las mujeres, siempre
celosas de cuanto parece atentar contra sus derechos, se imaginan los quijotes de esos
derechos ordinarios, brutalizando a quienes no reconocen toda su extensión.


Fuentes:


pp 6-7

Ganímedes y Zeus, historia de un rapto homosexual


Rapto de Ganímedes
 Autor:Peter Paul Rubens 
 Fecha:1611-12 
 Museo:Palacio Schwarzenberg de Viena 
 Características:203 x 203 cm. 
 Material:Oleo sobre lienzo 
 Estilo:Barroco Centroeuropeo
Erictonio que fue el primero en atar cuatro caballos a un carro, era el más rico de los mortales. Tuvo un hijo llamado Tros, señor de Troya, que tuvo a su vez tres hijos perfectos. Ilo, fundador de Ilia, Asaraco, y el semi-dios Ganímedes, el más hermoso de los humanos. Tros amó a Ganímedes desde lo más profundo de su corazón y dispuso que guardianes y tutores lo cuidasen mientras luchaba, cazaba con los perros o nadaba en las fuertes corrientes de las rompientes del cálido Mediterráneo. 

Un día, al mirar desde su trono en lo alto del Olimpo, Zeus espió a Ganímedes, que estaba con sus amigos refrescándose bajo la atenta mirada de sus tutores mayores en los prados del Monte Ida. Instantáneamente, el Rey de los Cielos se prendió de amor por el los muslos del masculino jovén troyano. Con una rápida sacudida, Zeus se convirtió en una fuerte águila. Se dejó caer directo sobre el mundo de los humanos. Proyectando relámpagos en todas direcciones, el águila majestuosa se abalanzó y agarró delicadamente al joven por sus talones. Los tutores mayores intentaron detenerlo mientras los perros se ponían a ladrar como locos. Sin prestarles mayor atención, el dios y el joven se alzaron cada vez más alto hasta desvanecerse en el cielo azul.

En un abrir y cerrar de ojos, ambos llegaron al Olimpo. El águila dobló sus alas, se sacudió y volvió a recuperar su forma divina. Llevó a Ganímedes al lecho y le nombró su copero. Para hacerle sitio, sin embargo, Zeus tuvo que expulsar a Hebe, hija de Hera, quien servía las bebidas en los banquetes divinos. La llamó torpe y le acusó de haber tropezado. Hera lo vio todo y se volvió fuera de sí de rabia y celos.

Los demás dioses se regocijaron de contar con Ganímedes, pues su belleza les colmaba de gozo. Y Ganímedes vio cuán delicioso era servir néctar a los inmortales y, cuando llenó la copa de su amante, se cercioró de que primero apretaba sus labios contra ella, girándola suavemente mientras la ponía en la mano de Zeus.

Anibale Carracci, h.1600, Pintura al aire libre, el Palazzo Farnese en el Roma


Abajo, en la Tierra, el corazón de Tros estaba lleno de amargo dolor, pues no sabía a dónde había llevado su hijo aquella tempestad divina. Lloró sin parar, tanto que el propio Zeus se conmovió por su dolor. Le envió a Hermes como mensajero, para informarle de que el muchacho se hallaba ahora entre los dioses, inmortal y joven para siempre. Zeus dio a Tros a cambio de su hijo una pareja de yeguas blancas que eran inmortales y podían andar sobre las aguas, las mismas que llevan a los inmortales. El corazón de Tros se llenó de alegría y cabalgó con sus nuevos caballos tan rápido como el viento.

Hera, fuera de sí, dio rienda suelta a su rabia destruyendo a los troyanos. Pero Zeus, agradecido por el amor de Ganímedes, le hizo un sitio en las estrellas como Acuario, el Aguador. Y ahí sigue hoy en día, sonriendo y vertiendo néctar, resguardado aún hoy por el ala de la constelación del Águila. 

Fuentes:





miércoles, 19 de septiembre de 2012

O

O El hombre por lo que lo pude haber dejado todo Fue lunes 3 de septiembre de 2012, tome mis dos clases matutinas de 8 de la mañana a 12 del día, estaba libre 6 horas, ese día no trabajaba, los lunes no trabajaba porque tenía que tomar clase de Historia de Roma a las 6 de la tarde, decidí visitar un lugar que hace mucho no visitaba, se encontraba cerca del metrobus de Ciudad Universitaria, tome el Puma Bus que me dejaría ahí pero como en mi camino se cruzo la Facultad de ingeniería decidí ir a checar algunos libros allá. Posteriormente decidí ir al lugar que primeramente había sido mi destino, le decían camino verde, y era un camino verde, literal, solo había hierba y arbustos, te adentrabas y solías conocer muchachos para encuentros casuales, en realidad nada complejo, de hecho era fácil, una mirada, un roce, muy sencillo. Busque el lugar y no lo encontré porque habían cortado la hierba y ahora todo quedaba a la vista de la carretera, después de mi desafortunado encuentro con el lugar de ligue en Ciudad Universitaria camine, y encontré un nuevo camino verde, era un pedazo menos extenso pero igual lo cubrían arboles y hierbas, vi dos muchachos tocándose y supe que era el lugar adecuado. Estuve ahí un rato, conocí a un chico que estudiaba medicina pero poco atrevido y después de un rato de platicar él se fue y yo hice como que también me iba lo cual no era cierto porque había ido por sexo así que di vueltas y me volví a sentar a esperar, me acosté un rato, cerré los ojos unos momentos y ya descansado un poco continúe dando rondas por la pequeña delimitación de territorio. Entonces fue cuando vi a dos chicos, uno de ellos de menos edad que me pareció atractivo, lo mire, él me miro y me siguió, nos encontramos en alguna parte de la hierba y comenzamos a tocarnos, más tarde mi lengua saboreaba su grueso pene y él parecía feliz y estar disfrutando. Minutos después vinieron los besos y demás pero nada se consumaba, es decir algo más que el sexo oral debido a que podíamos tener publico en cualquier momento, le dije que nos moviéramos a otra parte, ahí nos acostamos y continuamos la platica que previamente habíamos comenzado, se llamaba O, estudiaba actuaria, iba en cuarto semestre y no sé que otras cosas hablamos pero me flecho, fue amor a primera vista, no me importaba nada más si me decía que nos casáramos ese día hubiera aceptado de inmediato, deseaba saber todo sobre él pero no me importaría nada con tal de que me quisiera como yo a él. Acostados continuamos jugueteando, me dio su número telefónico y el nombre con el que se encontraba en la red social con más usuarios en el mundo, Facebook. Espere un día seguramente para agregarlo a mi lista de amigos, no lo sé, pero yo sentí que nos encantamos mutuamente, al menos yo sentí eso. Le hable por teléfono, no, creo que nos pusimos de acuerdo por Facebook, pero nos vimos otra vez el jueves sino mal recuerdo, me invito una gordita de chicharrón que sabia horrible pero me supo a gloria porque él me la había invitado, durante la comida no paraba de mirarme y de igual forma yo a él, me encantaba enormemente, y hasta me compro, o creo que me la regalaron, una bebida que ayudaba a la concentración, después de eso nos acostamos en un jardín cerca de la facultad de ciencias (su facultad) y ahí, a su lado dormí como un ángel, nada en absoluto me hacía falta, deseaba dormir el resto de las noches de mi vida a su lado, juntos, jamás separarnos, su calor me daba todo lo que un hombre necesita de otro. Quedamos de vernos para ir a bailar el próximo sábado, iríamos a un antro cerca de Garibaldi que se llama Marrakech, me dijo que le gustaba mucho bailar y como a mi también, me pareció buena idea, me dijo que iría otro amigo con su novio y le dije que estaba bien, quedamos el sábado a las 8. Después el viernes que estaba yo en twitter le dije algo lindo y el me contesto diciéndome que ese día trabajaría (siendo que ya me había dicho, el día que nos conocimos, que había renunciado a su trabajo) entonces nos veríamos a las 9, cruzamos algunas palabras de las cuales ninguna fue dulce por su parte. El sábado, puntual y con un dolor de muelas horrible, llegue al punto de reunión, dieron las 9:15 y no llegaba, de repente se acercaron una chicos preguntándome si mi nombre era E, al contestar yo que si, me dijeron que me tenía una llamada, bien de película, me da mucha risa acordarme de eso, de las pocas que ahora puedo tener. Tome la llamada y era O, me decía que se le había hecho algo tarde pero que ya iban para allá él y su amigo (otro amigo) que me quedara ahí con sus amigos. Me quede ahí con sus amigos y más tarde lo vi cerca del antro al que iríamos, él lucia, hermoso, radiante, lo vi y supe que no había duda, deseaba quererlo hasta que me doliera, y esta vez no era literal, en fin, la noche transcurrió normal, pero ahora que lo pienso tal vez ahí fue donde cometí errores, no se si en verdad los cometí, solo fui como siempre soy pero tal vez algo de lo que paso ahí le molesto, no sé, después de nuestro distanciamiento he pensado muchas cosas. Bailamos, y hablaba con sus amigos en secreto de no sé que cosas, algo así como del Dj. me comento, salimos de aquel lugar fuimos a otro del cual nos salimos y al final fuimos a otro y ahora si al final regresamos al que habíamos llegado al inicio. A las 2 o 3 de la mañana fuimos a su casa y e aquí donde dormimos, nos abrazamos y cosas así pero nada más (influyo mi dolor de muelas). No me preocupo que no hubiera pasado nada más ya que como previamente habíamos hablado en la semana, yo no buscaba solo sexo y al parecer él tampoco, una conversación, la única poética. Al día siguiente pareció que estábamos bien, él tenía que ir a trabajar, nos cambiamos, nos besamos y ahí quedo, no vi a nadie de su familia más que a su hermana que entro al cuarto cuando estábamos sobre la cama besándonos relajadamente. Tomamos un camión, luego otro, él se bajo primero y hasta me mostro donde trabajaba, esa fue la última vez que lo vi. Le deje un mensaje en twitter de que lo vería el lunes en su facultad, mensaje que no me contesto, aun así di por hecho que nos veríamos, pero el lunes estuve todo el día en el dentista y ya no pude ir a verlo, le deje un mensaje en Facebook que me contesto con un, no te preocupes, será en otra ocasión, luego platicamos de otras cosas, nada profundas, le dije cosas bonitas y la conversación se cerro con un corazón que él me envió, que por supuesto significaba algo para mi, por lo menos que todo iba bien. No paso nada el martes y el miércoles le hable por teléfono, hablamos 10 minutos, y me dijo que necesitaba hablar conmigo, luego de tanto insistir me dijo que no era nada malo, lo cual me tranquilizo, aunque viniendo de un actuario no es nada concreto, me dijo que como trabajaría viernes y sábado nos podíamos ver el domingo, la conversación se corto cuando presuntamente la batería de su celular se acabó, cosa que me había advertido anteriormente, esta fue la ultima vez que cruzamos palabra. Para este momento yo ya no dejaba de pensar en él ni un solo momento, estaba en todo mi mundo, era ese oleo que había llegado a dar color a este cuadro que era mi vida en colores si bien no oscuros, si poco brillantes. Yo no le quería estar marcando diario, no lo veía correcto porque pensaba que él podría hartarse o hay a quien no le gusta y fin, al fin solo estábamos conociéndonos, cosa que olvide muy fácilmente. Todo el jueves espere que me dijera algo y nada, un mensaje, una publicación, algo que me dijera que yo le interesaba, ese mismo día por la noche me resigne y le deje un mensaje que decía, avísame si nos vemos el domingo, mensaje que no fue contestado, a partir de ese momento intente pensar más racionalmente y decirme a mi mismo que si yo le interesaba me buscaría y punto, cosa que no hizo. El sábado le deje un mensaje que decía que yo interpretaría su silencio y que solo le había pedido que fuera sincero (porque en una de nuestras conversaciones se lo había pedido) Para el domingo le volví a dejar otro mensaje que ahora que recuerdo lucio algo desesperado en el que le decía que me dijera algo, lo que fuera, aunque fuera que ya no me quería volver a ver. Fue cuando me resigne y me corte las venas. Es mentira, no me corte las venas pero si estuve mal, triste, no supe que había pasado, me sentía culpable, buscaba respuestas y veía todo borroso, porqué si todo había ido tan lindo de repente esa actitud. Doloroso fue, decidí que era momento de dejar el asunto de los hombres, que esa no era prioridad en mi vida y que si de todos modos me iban a hacer sufrir iba a postergarlo lo más que pudiera no acudiendo a ningún lugar en donde pudiera ver a alguno, o poner barreras con los que fuera inevitable el contacto. Hoy a tan solo 2 semanas siento que mi vida ha cambiado enormemente, hasta pienso que esto es un castigo por todos aquellos a los que he hecho sufrir. En fin, los lunes siempre son buenos para escribir, igual que cualquier otro día. Pasaron algunos días, y alguno de esos decidí llamarlo, cada vez que el tono de llamada sonaba mi corazón latía más y más fuerte, en realidad deseaba que contestara y lo hizo. Con calma lo salude y le pregunté que qué había pasado, no quiso al principio abordar el tema y me dijo que colgaría le pedí que no lo hiciera sin antes decirme qué había pasado, él al final me dijo algo hiriente: Mi ex ha regresado. Pude haberle dicho muchas cosas pero ya nada podía hacer. Colgué.